La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió con tono firme a los señalamientos del embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, al subrayar que la exigencia de certidumbre para invertir no es exclusiva de México, sino una responsabilidad compartida entre ambos países.

Desde Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que el discurso de condiciones óptimas para el capital privado debe aplicarse en doble vía. “Ellos allá y nosotros acá”, sintetizó, al remarcar que tanto México como Estados Unidos deben garantizar entornos libres de corrupción, con reglas claras y seguridad jurídica para atraer inversiones.

La declaración ocurre tras el mensaje de Johnson en Sinaloa, durante el arranque del megaproyecto Pacífico Mexinol, donde advirtió que sin certeza, transparencia y rendición de cuentas, la inversión simplemente no fluye. Aunque el diplomático celebró la magnitud del proyecto —valuado en 3 mil 300 millones de dólares—, su discurso dejó entrever dudas estructurales sobre el clima de negocios en territorio mexicano.

El señalamiento se produce en la antesala de la revisión del T-MEC, programada para el 26 de mayo, y en medio de tensiones recurrentes por política energética, regulación y condiciones para el capital extranjero. En ese contexto, el posicionamiento de Sheinbaum busca equilibrar la narrativa: México no acepta lecciones unilaterales.

Mientras Washington insiste en estándares de legalidad y certidumbre, el gobierno mexicano devuelve el cuestionamiento: ¿cumple Estados Unidos con las mismas condiciones que exige? La respuesta implícita abre un frente discursivo que anticipa una negociación más ríspida en materia comercial.

Con una relación económica bilateral que ronda los 873 mil millones de dólares anuales, el cruce de declaraciones no es retórico: es el preludio de una disputa por reglas, confianza y control en el mayor bloque comercial de la región.

Con información de EFE

Publicidad