• Dos proyectos de ley en el Senado buscan otorgar a la Casa Blanca luz verde para aplicar gravámenes severos contra socios comerciales y sancionar a compradores de energía rusa.

A pesar de las recientes trabas impuestas por la Corte Suprema a las medidas proteccionistas de la Casa Blanca, el Congreso de Estados Unidos alista un nuevo andamiaje legal que le devolvería a Donald Trump la capacidad de imponer aranceles de manera masiva y con un blindaje jurídico inédito.

En el Senado estadounidense avanzan a paso firme dos iniciativas legislativas impulsadas por la bancada republicana. Ambas propuestas buscan dotar al Ejecutivo de atribuciones discrecionales para castigar fiscalmente a naciones que mantengan superávit comercial con Washington o que comercien energéticos con Rusia.

La “Ley de Eliminación del Déficit Comercial”: el plan de Rick Scott

El senador por Florida y aliado clave del presidente, Rick Scott, abandera una iniciativa orientada a erradicar los desequilibrios comerciales persistentes. Bajo la premisa de resguardar la seguridad nacional y los intereses económicos del país, la normativa facultaría a Trump para aplicar gravámenes de forma directa.

“Las generaciones anteriores convirtieron a Estados Unidos en una superpotencia económica. Ahora nos corresponde a nosotros preservar ese legado”, argumentó Scott.

El proyecto establece la creación de un mecanismo de supervisión anual encabezado por el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer. Este organismo elaborará una lista de vigilancia identificando a las economías cuyas balanzas comerciales sean consideradas perjudiciales para la estabilidad financiera estadounidense.

Esta movida legislativa ocurre poco después de que la Administración tuviera que devolver cerca de 100 mil millones de dólares recaudados mediante las tarifas aplicadas en el denominado Día de la Liberación.

Por su parte, el mandatario ha vuelto a endurecer su discurso contra sus principales socios comerciales —incluyendo a México, Canadá, China, Japón y la Unión Europea— acusándolos de haberse aprovechado históricamente de los mercados estadounidenses.

La vía de las sanciones: la enmienda Graham sobre el petróleo ruso

Una segunda vía —con altas probabilidades de aprobación tras recibir 86 votos a favor en su primera prueba en el Senado— es el proyecto impulsado por el senador Lindsey Graham. Aunque planteado formalmente como un paquete de sanciones dirigidas a debilitar el esfuerzo bélico del Kremlin, el texto esconde una poderosa herramienta arancelaria.

Alcances clave del proyecto Graham:

Aranceles punitivos: Permitirá fijar tasas impositivas de entre el 0% y el 100% a los productos provenientes de las cinco principales economías importadoras de petróleo o gas natural ruso.

Objetivos estratégicos: Impactaría de forma directa a potencias como India, China y miembros de la Unión Europea.

Flexibilidad ejecutiva: Minimiza las restricciones legales previas, permitiendo a la Oficina del Representante Comercial ajustar las tarifas por volumen de compra.

El riesgo de un “efecto boomerang” para la economía de EU

Analistas internacionales advierten sobre las consecuencias secundarias de esta estrategia. Jennifer Kavanagh, investigadora de Defense Priorities, señala que aunque el objetivo central es frenar los ingresos petroleros de Moscú y castigar a Pekín, el costo económico para los propios consumidores estadounidenses podría resultar insostenible.

Kavanagh recalca que apelar nuevamente a aranceles del 100% como los aplicados a productos chinos en 2025 podría repetir esquemas fallidos del pasado, obligando eventualmente a la Casa Blanca a rectificar para evitar presiones inflacionarias internas.

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