El gobierno de Irán condenó el ataque de Estados Unidos contra el buque comercial Touska en el mar de Omán, en las proximidades de sus aguas territoriales, y denunció la captura de la tripulación junto con sus familiares.
En un comunicado, la cancillería iraní calificó la acción como “criminal e ilegal”, al tiempo que la definió como un “acto de piratería” que vulnera el derecho internacional, la Carta de la ONU y un reciente acuerdo de alto el fuego. Teherán sostiene que durante la operación los ocupantes del navío fueron intimidados y retenidos, lo que considera una escalada grave en el conflicto.
El Ministerio de Relaciones Exteriores exigió a la ONU, al Consejo de Seguridad y a la Organización Marítima Internacional una condena inmediata, así como medidas urgentes para lograr la liberación del buque y de todas las personas a bordo. Además, advirtió que Washington “asumirá plena responsabilidad” por las consecuencias y aseguró que el país recurrirá a “todos los medios disponibles” para defender su soberanía.
Desde el cuartel general Khatam al Anbiya, estructura clave de mando militar iraní, se afirmó que fuerzas estadounidenses dispararon contra la embarcación antes de abordarla. Su portavoz, Ebrahim Zolfaghari, advirtió que habrá represalias por lo que describió como “piratería armada”.
Por su parte, el Mando Central de Estados Unidos informó que el destructor USS Spruance ordenó evacuar la sala de máquinas del Touska y posteriormente efectuó disparos con un cañón Mk 45. Luego, infantes de marina abordaron la nave, que quedó bajo control estadounidense.
El presidente Donald Trump confirmó la incautación del buque, al que comparó en tamaño con un portaviones, y señaló que se investiga su carga.
Tensión en Ormuz
El incidente ocurre tras el fracaso de negociaciones en Islamabad para desescalar el conflicto. Trump responsabilizó a Irán por no ceder en sus aspiraciones nucleares y ordenó reforzar el bloqueo naval, incluyendo decisiones sobre el estrecho de Ormuz.
Aunque tras una tregua entre Israel y Líbano Teherán había reabierto temporalmente la ruta marítima, posteriormente reinstaló controles militares sobre el tránsito, denunciando reiteradas acciones hostiles de EE.UU.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que el estrecho permanecerá cerrado hasta que Washington levante el bloqueo, y amenazó con atacar cualquier embarcación que considere colaboradora del enemigo.
En respuesta, Trump rechazó cualquier presión y sostuvo que Irán no podrá condicionar el control de una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo.







