El problema del coronavirus está escalando en varias regiones del estado, y la capital veracruzana no es la excepción. El discurso mentiroso de López Gatell cae ante el aumento de la tasa de letalidad del Covid-19 en varias ciudades (del sur, principalmente) donde se vive con gran preocupación porque no hay avances. Pero en los días recientes también se elevó la tasa en Xalapa, donde pasó del 14.2 al 15.2%, colocando las alarmas al rojo vivo.

La sociedad considera que el presidente municipal tiene que tomar medidas más drásticas y poner en orden a dos o tres funcionarios que creen que no hay autoridad sobre ellos, o que el alcalde carece de interés en varias áreas que resultan estratégicas para la contención de la pandemia.

Una de las dependencias que podrían tener mayor injerencia en medidas de control y prevención sobre el Covid es la relacionada con el desarrollo económico y con el comercio, donde los responsables parecen integrar una fructífera mancuerna que desde que inició el último tercio de la administración, aplican el famoso año de Hidalgo en todas sus decisiones.

Como prueba de ello están todas las denuncias y quejas en contra de Gerardo Martínez y Guilebaldo Flores, los de desarrollo económico y de comercio, según notas publicadas por numerosos medios de comunicación. Diversas organizaciones de comerciantes y empresarios han hecho serios señalamientos de corrupción. Algo de lo más cuestionado es la facilidad con que estos señores han autorizado la apertura de locales y cantinas, además de haber proliferado lugares “secretos y exclusivos” al margen de los reglamentos y disposiciones y totalmente en horarios libres.

En el tema de los inspectores de comercio, estos han sido sorprendidos cometiendo abusos contra indefensos mercaderes ambulantes que vienen de los pueblos circunvecinos o contra comerciantes de todos los giros establecidos en calles y avenidas transitadas.

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El ingeniero Gerardo Martínez no puede alegar inexperiencia, ya que fue edil en la época de Ahued, ha sido dirigente de organizaciones, y según su currículum, cuenta con estudios en el Tecnológico de Monterrey. Respecto al de comercio Flores Lomán, este proviene de una poderosa familia del norte del estado y ha estado en la dirigencia del PRI. 

Cabe mencionar que ambos funcionarios recibieron la confianza de Hipólito Rodríguez, pero cuando este se descuidó, la pareja de comerciantes-políticos empezó a hacer de las suyas, en detrimento de la imagen del alcalde y de los intereses de empresarios y comerciantes de Xalapa.

Habría que decirle al alcalde Rodríguez Herrero que hay muchos profesionistas mejor preparados y que gustosamente sustituirían a esos desleales colaboradores, por ahora acomodaticios pasajeros del ferrocarril morenista. 

Pero a aquellos que pudieran entrar a la nómina xalapeña, habría que revisarles que no lleguen con el síndrome lopezgatell, esa nefasta ignorancia y soberbia de cuño obradorista que impide ver los peligros y los daños del coronavirus a la salud de los mexicanos. 

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