En el Veracruz de la llamada “austeridad republicana”, el Palacio de Gobierno – o del Mármol como ya es conocido popularmente- se transformó en una ostentosa obra de mármol cuyo costo real ha sido sepultado bajo el manto de la reserva oficial. Argumentando razones de “seguridad institucional” y la protección de la integridad de la gobernadora Rocío Nahle García, de su gabinete y del personal operativo, la administración estatal optó por cerrar el candado a la información contractual, impidiendo saber con certeza a cuánto asciende el dispendio en la sede del Poder Ejecutivo.
La estocada a la transparencia fue firmada por Andrés Olmo Ortega, encargado del Departamento de Recursos Financieros de la Oficina de la Gobernadora, quien negó incluso la entrega de versiones públicas o datos desglosados sobre la rehabilitación integral, tal y como lo expone el Diario La Razón
Contradicción en el gabinete: ¿Nada que ocultar?
El cerrojazo informativo dejó al descubierto una flagrante incoherencia en las altas esferas del gabinete estatal. Apenas el 21 de agosto, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, afirmó tajante ante la prensa que en el proyecto “no hay nada oculto” y prometió que las facturas y contratos se harían públicos al concluir las obras.
Sin embargo, la postura del área financiera liquidó el discurso del encargado de la política interna. La reserva total deja en el limbo las preguntas de fondo:
- ¿Quiénes son los proveedores favorecidos con la obra?
- ¿Existieron procesos de licitación transparente o asignaciones directas?
- ¿Cuál es el desglose real de las partidas presupuestales ejercidas por la administración de Morena?
Más de 60 millones… y la suma sigue
Aunque el presupuesto final quedó clasificado como secreto de Estado, la propia Nahle admitió en julio que el gasto ya superaba los 60 millones de pesos. El argumento oficial para semejante erogación ha sido un presunto “riesgo estructural” y el deterioro severo del edificio histórico.
Bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la intervención al inmueble ha incluido:
- Reemplazo de redes eléctricas, drenaje, sanitarios y conectividad de voz y datos.
- Recubrimientos de mármol en pasillos, oficinas, escaleras y áreas de tránsito.
- Impermeabilización de 5,400 metros cuadrados de azotea e instalación de un domo de policarbonato.
- Refuerzo de muros, restauración de fachadas de cantera y accesos de inclusión.
Vanidades y sombras sobre la rendición de cuentas
La controversia en torno al recinto -iniciada en 2025- no sólo pasa por el uso de los recursos públicos, sino por los deslices de vanidad que han marcado al proyecto, como el intento inicial de bautizar un salón en honor a la “primera gobernadora de Veracruz”, ocurrencia que debió corregirse tras el rechazo ciudadano para terminar designándolo Leona Vicario.
Ocultar las facturas, las estimaciones y los nombres de los contratistas tras la coartada de la “seguridad” sienta un precedente grave en la entidad.
Cuando la discrecionalidad suplanta a la rendición de cuentas, la sospecha de corrupción deja de ser un rumor para convertirse en la duda obligada de los veracruzanos.








