El fantasma de Chernobyl sobrevuela Zaporiyia, ya que mientras llueven cohetes y granadas, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, acusó a los rusos de chantaje atómico, de seguir atrincherándose y disparando desde la mayor central nuclear de Europa, convirtiéndola en un escudo.
Según Kiev, las tropas de Moscú al oeste del río Dnipro están en problemas porque fueron aisladas, mientras que las nuevas armas occidentales suministradas al ejército ucraniano, por ahora, solo están frenando el ya lento avance de los rusos.
“Cada día que el contingente ruso permanece en el territorio de la planta nuclear en Zaporiyia y áreas cercanas – dijo Zelensky durante la noche en el mensaje de video habitual en Telegram – la amenaza para Europa aumenta, como nunca ha sucedido, incluso en el pico del enfrentamiento de la Guerra Fría”.
“Todo soldado ruso o cualquiera que dispare a la planta o dispare mientras se protege desde la planta debe saber que se está convirtiendo en un objetivo especial de nuestra inteligencia, de nuestros servicios secretos y de nuestro ejército”, advirtió.
Los riesgos de un desastre nuclear, según el alcalde de Energodar, Dmytro Orlov, “crecen día a día”, y lo “más preocupante es que no hay señales de desescalada”.
Kiev ha estado pidiendo la desmilitarización del área de la gran planta desde marzo.
Y entre Moscú y Kiev continúa el ping-pong de acusaciones sobre quién dispara cerca de la central eléctrica, ubicada en la localidad de Energodar, ocupada por los rusos en las primeras fases de la guerra.
“Según los testimonios de los habitantes, hay nuevos bombardeos en dirección a la central”, declaró un directivo de la agencia nuclear ucraniana Energoatom.
Asimismo, instó a la población civil a “limitar su presencia en Energodar”, objeto de “provocaciones de Rusia, que pretende atribuir sus ataques bajo bandera falsa al ejército ucraniano”.
Según Energoatom, “desde las 8 de la mañana (hora local) del 14 de agosto, la planta de energía nuclear de Zaporiyia opera con el riesgo de violar las normas de seguridad contra incendios y radiación”, se lee en un informe difundido hoy.
Agrega que “todavía hay riesgos de fuga de hidrógeno y dispersión de sustancias radiactivas, y el riesgo de incendio también es alto”.
De hecho, aclara el texto, los repetidos bombardeos habrían dañado una unidad de bombeo “del servicio de extinción de incendios de la planta”.
En tanto, Moscú invitó a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) a visitar la planta “a fines de agosto o principios de septiembre”, aunque, subrayó, “no todo depende de nosotros”.
Por su parte, Kiev afirmó que el comando ruso en la región sureña de Jersón cruzó el río Dnipro para llegar a la orilla este, luego de repetidos bombardeos con armas de precisión que dañaron e inhabilitaron tres puentes. Las tropas ahora están en problemas, sin refuerzos ni suministros, aunque su ofensiva hacia el oeste logró algunos avances.
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En el noreste, 3 civiles resultaron heridos la noche del sábado tras un bombardeo de las fuerzas rusas contra la ciudad de Zmiiv, en la región de Járkov.
Según los servicios de inteligencia británicos, las fuerzas respaldadas por Rusia en Donbás -especialmente las milicias de la autoproclamada república de Donetsk- han continuado sus intentos de asalto desde el norte de la ciudad homónima.
Un análisis del New York Times revela que el ansiado suministro de nuevos misiles occidentales de largo alcance permitió a las fuerzas ucranianas frenar, “al menos de momento”, el avance de las tropas rusas por el este y el sur, pero no para detenerlo.
“La maquinaria militar rusa todavía tiene fuerza suficiente para continuar”, sostuvo el periódico.








