Las oficinas de gestión de patrimonios familiares aceleran la reconfiguración de sus inversiones y reducen su exposición a Estados Unidos ante riesgos geopolíticos, presiones sobre el dólar y señales de concentración en los mercados financieros.
Un informe de UBS citado por CNBC señala que 60 por ciento de estas firmas prevé modificar su estrategia de inversión durante los próximos doce meses, una proporción que duplica la registrada en los últimos cinco años.
América del Norte aparece como la única región donde estos inversionistas contemplan disminuir posiciones. En contraste, planean ampliar su presencia en América Latina y África. Actualmente, dos de cada tres oficinas familiares mantienen operaciones en al menos tres países, mientras que cerca de una tercera parte tiene inversiones distribuidas en cuatro o más regiones.
John Mathews, responsable de gestión patrimonial privada de UBS para América, indicó que las preocupaciones de los inversionistas han cambiado. Si el año pasado el foco estaba en los aranceles comerciales, ahora las alertas se concentran en las tensiones geopolíticas, el crecimiento de la deuda global y el comportamiento de las tasas de interés.
La encuesta identifica a la incertidumbre geopolítica y las disputas comerciales como los principales riesgos para el corto y largo plazo. También influyen factores como una posible sobrevaloración ligada al sector de inteligencia artificial, la concentración del mercado bursátil estadounidense, la perspectiva de un dólar más débil y los cambios en la política económica.
El ajuste no representa una salida masiva de activos estadounidenses. Los inversionistas describen el proceso como una estrategia de diversificación jurisdiccional orientada a distribuir riesgos entre distintos países y monedas.
El informe indica que más de una cuarta parte de las oficinas familiares planea reducir inversiones vinculadas al dólar. La decisión responde a la expectativa de que la moneda estadounidense pierda peso como principal divisa de reserva internacional. Dos tercios de los consultados anticipan ese escenario y casi la mitad reconoce una exposición superior a la deseada.
Para diversificar sus posiciones cambiarias, las firmas identifican al franco suizo y al euro como alternativas de resguardo. Además, prevén disminuir ligeramente su participación en bienes raíces y efectivo para trasladar recursos hacia acciones de mercados emergentes, oro e infraestructura.
La encuesta también revela diferencias entre las oficinas familiares estadounidenses y las del resto del mundo. Mientras las firmas de Estados Unidos elevaron la proporción de activos invertidos en su mercado local de 86 a 88 por ciento durante el último año, los inversionistas extranjeros muestran una tendencia hacia la repatriación de recursos o la diversificación fuera de territorio estadounidense.
Aunque América del Norte concentra 53 por ciento de los activos familiares a nivel global, algunas firmas internacionales ya modifican su distribución geográfica. Las oficinas chinas mantienen cerca de la mitad de sus inversiones en Europa Occidental, mientras que las europeas conservan 41 por ciento de sus activos dentro de la propia región.
La tendencia refleja un cambio gradual en la asignación global de capitales y un avance de las estrategias orientadas a reducir la dependencia del dólar estadounidense.







