Con el ingenio y la creatividad por los suelos, la flamante administración municipal de Xalapa, encabezada por la alcaldesa Daniela Griego Ceballos, se dispone a “sorprender” a la ciudadania rescatando la flamante octava edición del Festival del Pambazo. Un hito de la alta política pública que, por supuesto, no es más que un refrito desempolvado de pasados gobiernos.

Para dicho evento, los que demostraron que la materia gris se les evaporó en la cocina fueron el titular de Desarrollo Económico, Fernando Arana Watty, y el de Turismo, Eduardo Rafael Blanco Guillaumín. A falta de un plan de desarrollo económico y de turismo profesional y serio, los muchachos optaron por aferrarse a la manteca, el harina y el adobo. Cero inventiva, pero eso sí, con el estofado por delante.

Los funcionarios, para darle categoría de evento cumbre, en rueda de prensa prometieron que del 14 al 16 de agosto el Parque Juárez olerá a gloria (o a fritanga masiva) con 50 expositores ofreciendo desde el clásico de chorizo hasta exóticas rarezas vegetarianas. Blanco Guillaumín sacó la calculadora mágica e hiló la friolera de 35 mil visitantes y una derrama de 2.5 millones de pesos. Falta ver si esos millones son en moneda nacional o en carbohidratos pura cepa.

Hasta la famosa y ladina “Doña Clarita” y el chef Francisco Javier Cuevas Ferrer salieron a aplaudir el “esfuerzo coordinado”, confirmando que en Xalapa el pan de cada día sigue siendo la improvisación gubernamental. 

Para cerrar con broche de oro, habrá premio al “mejor pambazo” votado por la gente. A ver si de casualidad la ciudadanía también aprovecha la urna para calificar la pereza e ineptitud de sus funcionarios. 

Publicidad