El Palacio Municipal de Xalapa cumple siete décadas de haber sido erigido como la sede principal del poder local. Sin embargo, en el intento del Ayuntamiento, presidido por la morenista Daniela Griego, por conmemorarlo, la comunicación oficial terminó tropezando con su propia falta de rigor histórico y operativo: una lona institucional colocada para el evento sustituyó los 70 años transcurridos (1956–2026) por un periodo de gestión gubernamental (2026–2029).
El yerro podría archivarse como una simple pifia de imprenta, pero en el ejercicio del servicio público los detalles delatan dinámicas más profundas. La confusión entre la trayectoria de un inmueble histórico y el plazo de una administración evidencia una carencia fundamental de contexto.
Comunicar desde la función pública exige investigación, verificación de datos y comprensión de los procesos; no basta con maquetar logotipos sobre un lienzo publicitario ni reducir la difusión a la acumulación de publicaciones en plataformas digitales.
El edificio representa 70 años de vida institucional e identidad urbana; la administración en turno representa un periodo delimitado. Asimilar ambos conceptos en un soporte oficial expone las deficiencias organizativas en la revisión de contenidos previos a su exhibición pública.
Cuando la responsabilidad informativa se desplaza hacia la inmediatez, la afinidad ideológica, la zalamería por encima de la capacidad técnica, académica y el conocimiento histórico-político, los mensajes institucionales pierden precisión y credibilidad frente a la ciudadanía.
¡Por el Bien de Xalapa!








