Las finanzas públicas mexicanas encendieron focos de alerta en el arranque de 2026. El gasto en pensiones y la deuda del sector público alcanzaron niveles históricos durante el gobierno de Claudia Sheinbaum, de acuerdo con cifras oficiales analizadas por organismos especializados.

Entre enero y marzo de este año, el desembolso total en pensiones —que incluye jubilaciones contributivas y apoyos sociales para adultos mayores— sumó 619 mil 258 millones de pesos, un aumento real de 6.5 por ciento frente al mismo periodo de 2025.

Se trata del monto más alto registrado para un primer trimestre desde 2017.

El crecimiento más acelerado ocurrió en las pensiones no contributivas, ligadas a programas sociales. Hace nueve años, este rubro representaba apenas 14 mil 479 millones de pesos, equivalente al 5.2 por ciento del gasto total en jubilaciones.

Para 2026, el gasto se elevó a 195 mil 199 millones de pesos, cifra que ya absorbe 31.5 por ciento del total destinado a pensiones, según datos revisados por Integralia con información de la Secretaría de Hacienda.

Las pensiones contributivas también mostraron un fuerte incremento. En el primer trimestre de 2017 el gasto fue de 261 mil 963 millones de pesos, mientras que este año ascendió a 424 mil 059 millones.

Al mismo tiempo, la deuda bruta total del sector público federal rompió otro récord.

El saldo acumulado —que incluye compromisos financieros del Gobierno federal, Pemex, CFE y la banca de desarrollo— llegó a 20.1 billones de pesos al cierre de marzo, equivalente al 53.9 por ciento del Producto Interno Bruto proyectado para 2026, destacó el IMCO.

Carlos Ramírez, socio de Integralia, advirtió que el país enfrenta una presión fiscal cada vez más compleja debido al crecimiento sostenido del gasto social y al aumento en el costo financiero de la deuda.

“El problema es estructural: el gasto en pensiones y programas sociales sigue creciendo y también el costo de la deuda”, alertó.

Publicidad