Jesús Lezama

Una de las obras mejor lograda en el séptimo arte, durante el siglo XX, fue El Padrino (1972), de Francis Ford Coppola, basada en la novela del mismo título del escritor Mario Puzo.

Una saga donde vamos a los rincones más oscuros de la existencia como la corrupción, el poder, la venganza, el amor, la traición o la ambición. Don Vito Corleone, interpretado por el actor Marlon Brando (1924-2004), trascendió, entre otras cosas, por su sabiduria aplicable a la vida real.

Esto viene a cuento porque generó mucha controversia la visita del presidente López Obrador a Badiraguato, Sinaloa, entidad de donde es originario el creador del Cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera. La discusión va a crecer más luego de que se difundiera un video en el momento en que el mandatario saluda a Consuelo Loera, mamá del “Chapo”.

Las críticas no se han hecho esperar. El saludo de mano que brinda AMLO en los tiempos del coronavirus quebranta las recomendaciones de distanciamiento social. Pero también se envian señales -pudieran ser equivocadas- en la relación del gobierno federal con el Cártel de Sinaloa. El culiacanazo no se olvida. 

Y aquí podrían cobrar vida las palabras de Don Vito Corleone. “Cada hombre tiene su propio destino”, eso está claro, “No es personal, solo negocios”. O quizá reconocer que “La política y el crimen son lo mismo” o saber que Un abogado con su maleta puede robar más que cien hombres armados” gracias a que “todos tienen un padrino”. Y es que “Los grandes hombres no nacen grandes, se hacen grandes”, por eso, en Palacio Nacional rechazan los balazos, prefieren los abrazos y piensan “Nunca odies a tus enemigos, afecta al juicio”.

No hay necesidad de pelear o ideoligizar las cosas por estas circunstancias “Un amigo siempre debe subestimar tus virtudes y un enemigo sobreestimar tus faltas.” Y AMLO dirá ¿Por qué debería tener miedo ahora? Hombres extraños han venido a matarme desde que tenía doce años.”

Tal vez, en la vida como en la política, “Muchos hombres jóvenes comenzaron un camino falso hacia su verdadero destino. El tiempo y la fortuna generalmente los ponen en orden.”

Cosas simples de la vida.

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