Una sacudida administrativa sacude las entrañas del Instituto Nacional Electoral (INE). Tras la dimisión de Guadalupe Taddei de la presidencia del organismo fiscalizador, la reestructuración interna ya contabiliza la salida de al menos 30 altos funcionarios, lista en la que destacan dos figuras con un marcado trayecto político en Veracruz: Juan Manuel Vázquez Barajas y Pedro Chirinos Benítez.

El pasado 31 de octubre, Vázquez Barajas formalizó su renuncia como jefe de la oficina de la Secretaría Ejecutiva. El exconsejero del Organismo Público Local Electoral (OPLE) de Veracruz —cargo que ocupó de 2015 a 2021— y excolaborador del Registro Federal de Electores abandona la estructura central en medio del reacomodo.

En esa misma ola de bajas se ubica Pedro Chirinos Benítez, quien encabezó la Unidad Técnica de Vinculación con los Organismos Públicos Locales Electorales para posteriormente sumarse a la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del árbitro electoral.

El ajuste de cuentas administrativo, registrado hasta el pasado 3 de noviembre, no solo alcanzó a la vertiente operativa; 17 de los 30 funcionarios dados de baja pertenecían directamente al equipo cercano de la presidencia saliente.

Frente a la intempestiva vacante, Blanca Yassahara Cruz García asumió la conducción provisional del INE. La titular interina anunció una auditoría sobre las designaciones, contratos y procesos administrativos heredados para frenar cuestionamientos y mantener la estabilidad operativa del organismo.

A la par del reordenamiento interno, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) mantiene abierta una investigación de oficio enfocada en detectar eventuales anomalías en las licitaciones y asignaciones contractuales concretadas durante la administración de Taddei.

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