El presidente estadounidense Donald Trump reconfiguró su política arancelaria al imponer una tasa general de al menos 10 por ciento a más de 60 países, incluido México, apelando a la Sección 301 de la Ley de Comercio con el argumento de combatir el “trabajo forzoso”. La medida reemplaza al esquema temporal de la Sección 122 que venció el pasado viernes y busca esquivar el freno que la Corte Suprema impuso en febrero a las tarifas “recíprocas”.

Para el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), este movimiento confirma la intención de la administración estadounidense de perpetuar una política de gravámenes mediante cualquier vía legal disponible. Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Imco, advirtió que la Casa Blanca utiliza estos instrumentos para asegurar un trato asimétrico en sus intercambios comerciales y aplicar represalias directas.

A pesar de la nueva disposición, el impacto inmediato para México se mantiene acotado. La Secretaría de Economía confirmó que cerca del 85 por ciento de los productos mexicanos continuarán entrando a Estados Unidos con arancel cero, al respaldarse en las reglas de origen del T-MEC.

Las cifras clave del impacto comercial:

  • 3.7% es la tasa de arancel efectivo para México al cierre de mayo, ubicándolo como el segundo país menos afectado a nivel global.
  • 3.0% registró Canadá, el país con el menor arancel efectivo, beneficiado por la exención total en el sector energético.
  • >25% enfrentan ciertos segmentos del sector automotriz mexicano, el cual concentra la mayor parte de los envíos nacionales a suelo estadounidense.

El relevo legal a la Sección 301 coincidió con nuevas sanciones comerciales contra Canadá y señalamientos de Trump sobre posibles gravámenes adicionales a hortalizas mexicanas tras un brote de ciclosporiasis, dejando claro que la presión comercial desde Washington continuará bajo distintos frentes.

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