Los ediles y funcionarios del Ayuntamiento de Xalapa tendrán que coordinarse y aplicarse a fondo para poder cumplirle a la ciudadanía que los apoyó cuando tomaron posesión en enero pasado. Y no basta con buscar culpables o argumentar que ahí hay lastres que impiden resultados rápidos. Ya pasaron tres meses y la gente quiere ver resultados, porque el palacio municipal no es Disneylandia y nadie espera a la bella durmiente.

Todos recuerdan el anuncio o promesa de concretar un acueducto para incrementar el caudal de agua potable de la ciudad, por ejemplo. O que se comience a hablar de la apertura de la Arena Macuiltepec o Nido del Halcón, pero nadie menciona la necesidad de contar con el peritaje de un ingeniero experto sobre la cuestión estructural del inmueble, tras tantos años y meses en proceso de construcción, “supervisión” y auditorías. Y esto sólo por listar los asuntos importantes.

Otro caso que preocupa fue el del fallido aumento de tarifas de transporte urbano en la capital del estado, o el tema de incorporar los autobuses urbanos Ulúa chinos. O que alguien aclare en qué quedó la extraña renuncia forzada de una gerente de CMAS, que además presentó una denuncia en la Unidad de Género. 

En lugar de comenzar por la letra A, parece que ahí quieren empezar en la G o quizá en la X o Z. El palacio municipal parece no tener ni pies ni cabeza, ni suerte, aunque sí muchos intereses y frotamiento de manos y dedos con el suculento presupuesto de la obra pública y el apetecible abanico de negocios por servicios municipales.

Otro asunto extraño más, es el preocupante caso de la contaminación de los Lagos de las Ánimas, que sólo ha servido para manosear y tantear el terreno. Eso sí, ya la autoridad municipal ansía ampliar la cobranza del impuesto predial, y amenaza con ir a medir las propiedades e inmuebles del padrón. Nadie le ha dicho que hace pocos años, ya en la etapa 4T, hicieron la visita de campo, midieron y actualizaron los valores.

Y de las mejoras urbanas a los ciudadanos, hay amplias zonas de Xalapa, que siguen esperando obras, algunas hasta con proyecto. Ricardo Ahued debe recordar algunas colonias o calles con proyecto, aguardando presupuesto para hacer pavimentaciones y dejó algún listado. 

Una obra que urge a Xalapa es la ampliación y modernización del camino que va a El Castillo, que se convirtió en un acceso muy concurrido con gente que diariamente llega de municipios como Acatlán, Naolinco, Alto Lucero, Tepetlán o Actopan. En lugar de un proyecto como este, alguna mentecita autocomplaciente, salió con unas obras de relumbrón en la avenida Xalapa, que huelen más a negocio lineal que a soluciones reales de infraestructura.

En el caso de Las Ánimas y sus lagos, ahora verdes y muy contaminados, se habla mucho en estos días, pero nadie del ayuntamiento dice nada de asegurarse que con unos amplios colectores en las calles circundantes se resuelva el tema de las aguas negras que pudieran estar yendo a parar ahí.

Porque los testimonios locales dibujan que desde el origen hay dudas del proceso constructivo del fraccionamiento y de las conexiones de drenaje sanitario.

Con los años, algunas conexiones desaparecieron, otras simplemente colapsaron, dejando filtraciones constantes. Lo normal en una ciudad donde el mantenimiento es opcional y la planeación, como ahora, decorativa.

Habrá que revisar toda la red de drenaje desde Araucarias y la cuenca o cuencas hasta los lagos de Las Ánimas, donde hace algunos años hubo mucha inquietud por la construcción de Plaza Carlo y otros inmuebles cerca de la agencia Volkswagen.

Ese centro comercial ha sido vinculado al empresario Andrés Beceiro, nombre que no es precisamente nuevo en carpetas incómodas, particularmente por señalamientos de presunta corrupción en mantenimiento de vehículos de gobierno y en la venta de medicamentos durante el sexenio de Javier Duarte. La Plaza Carlo fue ejecutada por el arquitecto Rafael Pardo Ramos, quien -lejos de desaparecer del mapa- reapareció reluciente y estrenando dentadura.

El pasado 6 de abril, Pardo Ramos fue presentado con bombo institucional como autor de un proyecto para “dignificar” paradas de transporte público. La alcaldesa Daniela Griego difundió la propuesta: 20 intervenciones urbanas con cubiertas verdes, iluminación, señalética, botones de pánico y arte local, abarcando vialidades de la Secretaría de Finanzas, avenida Xalapa, Facultad de Economía, Ávila Camacho, Los Sauces, zona UV, Rébsamen, Arco Sur, El Olmo y Lázaro Cárdenas. Todo muy ordenado, salvo por un detalle incómodo: quién es que está detrás de ese jugoso contrato.

La presencia de Pardo Ramos no pasó desapercibida. Menos cuando se le vincula con el director de Desarrollo Económico municipal, Fernando Arana, operador clave en decisiones comerciales del ayuntamiento y figura cercana al círculo de la alcaldesa. En esa red también aparece Eduardo Blanco, responsable del área de turismo. Un triángulo donde la transparencia y los dividendos se divisan con unos antifaces negros tipo Los Chicos Malos de Disney.

Así, mientras el Lago de las Ánimas sigue acumulando residuos peligrosos, el mismo entorno de actores “conocedores de Xalapa” circula entre proyectos, cargos y decisiones. La pregunta ya no es si hubo errores en el pasado, sino por qué razón los mismos perfiles cuestionados siguen diseñando el futuro.

Pero de todos estos temas, para desgracia de Daniela Griego, las redes sociales del pueblo bueno, están colmadas de preocupación, de sospechosismo, de sorna o de carcajada batiente, y de manera paralela, de creciente especulación y duda sobre la publicitada honestidad de la señora y de sus principales, quienes suelen conducirse sobre espléndidos caballos presupuestales y con ávidas alforjas en las monturas. 

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